POR UNA GOBERNABILIDAD COMPARTIDA PARA EL LAGO TITICACA

Por: Raúl Nieto Vinueza
Experto en desarrollo fronterizo.
Arquitecto, Máster en Gestión de Proyectos, Máster en Gobernabilidad y Gerencia Pública.

El lago navegable más cercano al cielo, el Lago Titicaca, y quienes viven en sus orillas necesitan de una gobernabilidad compartida que permita el desarrollo humano en equilibrio con su entorno, en un contexto de vulnerabilidad frente a desastres naturales y al cambio climático, que asegure la soberanía alimentaria, el acceso a agua para consumo humano y el saneamiento básico para vivir, debido a que las acciones ejecutadas en Perú o no ejecutadas en Bolivia, y viceversa, impactan de la misma manera en ambos países.

La magia del pasado incaico, que es visitado por más de 750.000 turistas al año, se ha visto ensombrecida por la contaminación de sus aguas. Más de 2 millones de habitantes dependen, directa o indirectamente, de la disponibilidad y acceso a los recursos hídricos, ya sea para abastecimiento de su población o para la producción agropecuaria, pesquera y acuícola, proceso que genera aguas residuales domésticas y municipales que son vertidas en ríos afluentes al Lago Titicaca, o en el mismo lago, convirtiéndolo en un problema común y urgente de las municipalidades tanto de Perú como de Bolivia.

Pese a las implicaciones de contaminación ambiental del Lago Titicaca que ya han generado alertas sanitarias, las municipalidades y los gobiernos regionales o Departamentales de los dos países, no han logrado aún solucionar este problema, ya sea por la falta de recursos, o por la falta de decisiones políticas de las autoridades, así como por el escaso trabajo desarticulado entre ellos. En los últimos años, algunas municipalidades se han organizado, ya sea a nivel nacional o binacional, para realizar acciones conjuntas orientadas hacia el desarrollo y la gestión de los recursos hídricos y ambientales.

A los principales desafíos medioambientes se unen los sociales que afectan mayoritariamente a las comunidades originarias Aymaras y Quechuas que habitan a 4.200 metros de altitud, con poca presencia de los Estados y altos índices de pobreza y marginalidad. Las mujeres son sin duda uno de los colectivos más afectados por esta situación que además les relega de los ámbitos de toma de decisiones: tan sólo un 4% de las autoridades del lago son mujeres.

Ante esta situación contexto, se hace necesaria la implementación de una estrategia de acción multinivel, que tenga en cuenta a los diferentes sectores y actores de gobiernos locales, nacionales y sociedad civil para ponerla en práctica de manera compartidas. Existen experiencias similares tanto a nivel europeo, en la Cuenca del río Niño en Portugal y la del Rhin en Alemania, así como en la Cuenca del río Uruguay en el marco Latinoamericano que pueden enriquecer este proceso.

En este sentido, la Autoridad Binacional del Lago Titicaca (ALT) ha demostrado capacidad técnica y experiencia en la gestión integral de los Recursos Hídricos Transfronterizos, relacionados con el aprovechamiento de aguas de riego, dotación de sistemas de agua potable, desechos sólidos, producción piscícola y en el desarrollo de cadenas de valor en café y lana de camélidos.

 

En los próximos días, y con el apoyo de la Unión Europea a través del programa EUROsociAL+ y de EUROfront, se desarrollará un encuentro binacional para articular a todos estos actores, a nivel municipal, regional y binacional, con las diferentes entidades de cooperación para futuras iniciativas definidas promovidas en el territorio.

Hay una necesidad urgente de intensificar la lucha contra la pobreza y de mejorar drásticamente el sistema sanitario del lago Titicaca. Se pueden obtener grandes beneficios mediante iniciativas que tengan que ver con la prestación de mejores servicios de tratamiento y recolección de residuos, la promoción de la educación medioambiental y la continuación de las obras de regulación del agua, ya iniciadas.

Para ello se necesita contar con la voluntad política en todos los niveles de gobierno, y de la participación efectiva de todos los sectores y la sociedad civil en la definición de las posibles soluciones.